miércoles, 12 de diciembre de 2012

Los 80, la postmoderidad


Toda esta nueva historieta responde a una mezcla de la fascinación del antiguo material folletinesco con los armados de las nuevas técnicas audiovisuales, todo esto fusionado con la parodia de los clásicos que se arrastra de la década anterior, la sátira política y el “destape”. Así, la historieta deja definitivamente de ser el terreno de lo ingenuo o del entretenimiento puro para llegar a un campo estético e ideológico que, necesariamente, debe responder a una realidad local, que el lector debe conocer o reconocer sin dificultad. 
Indudablemente, todo esto tiene que ver con el fenómeno de la postmodernidad que, aunque tarde, llega a la historieta nacional, si bien se había hecho notar, muy de a poco, en algunas producciones de los años setenta. Esta nueva estética postmoderna, con su discurso antiutópico, inscribe definitivamente la historieta argentina en una temática que ya no puede ser ingenua (los chicos debieron “crecer” mentalmente para comprender historias que, incluso, fueron teóricamente pensadas para un público muy joven) ni exótica. El “cambio de domicilio” de la aventura se ha terminado de realizar.
Se ha dicho que la postmodernidad nace de una “subversión artística”, y la historieta argentina, subversiva por naturaleza a partir de los años cincuenta, era el más propicio de los terrenos para albergarla. Otra de las características postmodernas, que implica el rechazo de lo “nuevo” como “novedad” pura, concepto que endiosó la modernidad, hace que vuelvan a tomarse como modelo los grandes exponentes de la historieta argentina, dejando de lado la moda de “lo negro por la negrura misma” o “lo violento por la violencia misma”, predominantes en la historieta norteamericana y desprovistos de denuncia o de compromiso con una realidad propia. Todo esto, sumado a que la apertura democrática permite en nuestro país volver la mirada hacia temas y autores que habían quedado obligadamente silenciados.
No olvidemos tampoco que la postmodernidad reemplaza la visión permanente hacia el futuro que la modernidad nos había impuesto, por un presente continuo que justifica este nuevo enfoque de la ciencia ficción, en la que el futuro debe apoyarse necesariamente en un presente tangible.
Evidentemente, toda esta “nueva moda” desencadena un aluvión de producción, muchas veces caótica, que no tuvo demasiado lugar en las publicaciones clásicas de Columba, que se mantenían en el mercado, ni en Skorpio, y ni siquiera en Fierro. Los “artistas” nuevos, casi siempre muy jóvenes, ante la imposibilidad de hacer conocer sus trabajos, y de dar su opinión en notas críticas, crean publicaciones subte, no comerciales, hechas en fotoduplicación y distribuidas “a pulmón” (en algunas ocasiones, hasta casa por casa y en forma gratuita), que se conocen en el medio con el nombre genérico de fanzines, algunos sólo con material de historietas, otros sólo críticos, los más una mezcla de ambas cosas. Entre estos proyectos paraprofesionales, verdadero semillero de la historieta de hoy en día, podemos destacar Undercomix yNovacomix (Careaga / José Luis Martín), HGO y Parásito (Daniel Ortiz / Jorge Fantoni), Comiqueando (Andrés y Diego Accorsi, que después se convirtió en una revista de culto, que llegó a tener edición mensual y a distribuirse en Latinoamérica y España), Buenos Aires Robot (Ralveroni / Dani the O / Mariano D’Angelo); etc.


Por otra parte, sobre todo el efecto de la localización, hace que las “transposiciones” de la literatura a la historieta, modificadas por la nueva moda y esta nueva estética postmoderna, se trasladen definitivamente a la literatura argentina, hasta ese momento dejada un poco de lado en aras de la literatura universal. Así, podemos rescatar el inmejorable ejemplo que nos da nuevamente Fierro con una serie tituladaLa Argentina en pedazos, más tarde recopilada en un libro, con estudios críticos de Ricardo Piglia, con recreaciones de “El matadero”, de Esteban Echeverría, con dibujos de Enrique Breccia (Fierro nº 1); “Los Dueños de la Tierra”, de David Viñas, también con dibujos de Enrique Breccia (Fierro nº 2); “Mustafá”, de Armando Discépolo y Rafael de la Rosa, con dibujos de Enrique Breccia y guion de Norberto Buscaglia (Fierro nº 3); “Las Puertas del Cielo”, de Julio Cortázar, con dibujos de Carlos Nine y guion de Norberto Buscaglia (Fierro nº 6); “Boquitas Pintadas”, de Manuel Puig, con dibujos de El Tomi y guion de Manuel Aranda (Fierro nº 23), etc., o “Triste, solitario y final”, de Osvaldo Soriano, con dibujo y adaptación de Sanyú, aparecida por entregas en Superhum®, a partir del nº 8, de junio de 1981.
Otros hechos que podemos destacar son:

  • en 1981 el Centro Editor de América Latina, esta vez en su nueva colección de Capítulo: Historia de la Literatura Argentina, publica un fascículo dedicado a las “Literaturas Marginales”, pero referido solamente a la Argentina, escrito nuevamente por Jorge B. Rivera.
  • en 1985 se realiza en Barcelona la “Exposición de Humor Argentino”, cuyo catálogo cuenta con una introducción analítica de Juan Sasturain;
  • también en el año 85 se edita el Libro de Fierro Especial Oesterheld, con reimpresiones de los trabajos del maestro desde 1952 hasta 1964, también con un estudio preliminar de Sasturain;
  • coincidiendo con este especial, por la misma época aparece, sin firma, la tercera parte de El Eternauta, con algunos dibujos de Solano López y guion del italiano Ongaro (de dudosa calidad), que no tiene nada que ver con Oesterheld. Sin embargo, este aparece como personaje de la historieta;
  • en 1988, Hyspamérica comienza a publicar una colección titulada Grandes Humoristas Argentinos, la que consta de un libro semanal con obras de artistas como Fontanarrosa, Caloi, Landrú, Viuti, Crist, Sendra, Garaycochea, Tabaré, Grondona White, Liotta, Yacaré y otros grandes;
  • hacia fines de la década aparece un nuevo valor de la historieta nacional. En 1989 empieza a publicar en Skorpio uno de los más reconocidos dibujantes del “cómic negro” o dark de la actualidad, a nivel mundial: Leonardo Manco;
  • también en 1989, Clarín y Aguilar editan en forma conjunta un libro con la recopilación de las mejores tiras de El Loco Chávez.
A fines de la década, en un reportaje en el que se le pregunta a Quino qué hubiese sido de Mafalda si hubiera vivido, ya adulta, en la Argentina de ese momento, responde: “Nunca hubiera llegado a adulta. Estaría entre los desaparecidos.

Década del '80. "La argentinización" de la historieta.


Con el inicio de la década se produce un fenómeno que influirá decisivamente en la historieta nacional, y que se da a partir de la consolidación de la revista Superhum®, suplemento de Hum®, que aparece a mediados de 1980, con el asesoramiento creativo de Carlos Trillo, Guillermo Saccomanno y Juan Sasturain, que querían una revista con material exclusivamente argentino, a diferencia de las otras publicaciones de Record, y que se caracterizará por la originalidad y una profunda calidad y creatividad. Juan Sasturain, en una nota de los primeros números, manifestaba la necesidad de convertir a nuestra realidad nacional en “materia aventurable”, o sea que toda historieta debía desarrollarse en un ámbito que reflejara no sólo la identidad sino también la “geografía”, el “ambiente” cotidiano, que los lectores reconocieran y con el que se identificaran.
www.tebeosfera.comAsí, se publica finalmente en Superhum® “Un tal Daneri”, de Breccia y Trillo; “Calle Corrientes”, de Solano López con Saccomanno, “Sol de noche”, con guion de Saccomanno y dibujos de Patricia Breccia; las clásicas de Trillo y Altuna, etc., todas de localización inconfundible, así como la inigualable “Buscavidas”, también de Carlos Trillo y Alberto Breccia, una verdadera joya, hoy reconocida a nivel mundial, o incluso otras como las aventuras galácticas de Reynoso-Dose, desvinculadas de una realidad tangible, desarrolladas en futuros catastróficos y deshumanizados pero, indudablemente, “apoyadas” en una realidad argentina y cotidiana fácilmente reconocible. Se destaca, además, en Superhum®la presencia de notas críticas y analíticas, fundamentalmente a cargo de Sasturain o Trillo / Saccomanno, que tocaron viejos y novísimos temas de nuestra producción de historietas y que le dieron a la revista, en apariencia frívola y pasatista, un verdadero tono de investigación y seriedad.
Este proceso de “localización” que, podemos decir, se cristaliza con Superhum®, en realidad había comenzado el 2 de enero de 1980, en la última página de Clarín. Ya desde los años sesenta, gracias a la última página de Clarín, los argentinos habíamos adquirido la costumbre de empezar a leer el diario por atrás, atraídos por la excelente calidad de las historietas que allí se nos presentaban. Pero el material, casi en su totalidad, era extranjero. Los setenta comienzan a incorporar cada vez más manifestaciones de historieta argentina, y este histórico 2 de enero, con el reemplazo de la casi prehistórica “Mutt y Jeff” de Fischer por “Teodoro y Cía.”, de Viuti, la contratapa de Clarín pasa a estar escrita, dibujada y firmada íntegramente por argentinos, con escenarios argentinos y problemas argentinos, reconocibles y palpables por los argentinos de los ochenta. Así, «...la contratapa pasó a ser LA OTRA TAPA, con los mismos temas pero otra mirada, tan significativa como la estrictamente periodística (...) con una serie de mensajes fuertemente marcados por la autoría e indisolublemente ligados al resto del diario, casi incomprensibles sin él...»[vi] De esta forma, complicidad e identificación, y no evasión, es lo que busca el lector frente a este “compacto” de tiras, que queda conformado así: “El loco Chávez”, de Trillo / Altuna; “Teodoro y Cía.”, de Viuti; “Diógenes y el linyera”, de Tabaré; “Clemente y Bartolo”, de Caloi; “De la crónica diaria”, de Dobal y los cartoons de Fontanarrosa, Crist y Aldo Rivero. Además, en el cuerpo del diario comienzan a aparecer las caricaturas políticas de Hermenegildo Sábat, ilustrando las noticias más importantes, y en la revista dominical se incorpora en forma fija, a partir de este mismo mes, la página “El Humor de Quino”, que sigue hasta la actualidad. Con este hecho, Clarín se convierte en el medio periodístico que albergará durante la década a los más grandes historietistas del país: Quino, Sábat, Fontanarrosa, Crist y Caloi, y esta es, indudablemente, una de las razones por las que ganó el mote que todavía ostenta: “el gran diario argentino”.
Con los años, de a poco naufragan las intenciones de Superhum®. A principios del año 83 se “politiza” demasiado y la llegada de la democracia la hace “virar” hacia el destape, por lo que se convierte en una revista más y, a mediados de la década, desaparece sin pena ni gloria. Pero, indudablemente, abre un camino indiscutible de calidad y compromiso.
Otro intento editorial respetable, aunque poco duradero, se da entre noviembre y diciembre de 1983 con la aparición de Cuero, revista quincenal dirigida por Oscar Steimberg y Roberto Rollie. Con sólo 3 números ya apunta a un público más “adulto”, con ingredientes de ciencia ficción pesada, novela negra y otras innovaciones, sobre todo en el campo del erotismo o de una insinuada pornografía, hecho que no debe sorprendernos si recordamos que el comienzo de Cuero coincide con el desbloqueo de la censura que se produce a partir del reinicio tan postergado de la democracia en la Argentina, con el gobierno de Raúl Alfonsín.

www.tebeosfera.comEste importante proceso de renovación que se había iniciado con Superhum® llega a su punto culminante en septiembre de 1984 con la creación de una nueva revista de Ediciones La Urraca, Fierro, donde también se destaca la colaboración de Juan Sasturain. Dice Jorge B. Rivera con respecto a la nueva publicación:
«En las entregas de Fierro la historieta -ya definidamente ‘para adultos’ por su temática y su lenguaje- alcanza una temperatura creativa que sólo se había esbozado en anteriores proyectos editoriales. Algo ha ocurrido, indudablemente, (...) en este nuevo mensuario que se presenta en los quioscos con tapas diseñadas, con un nuevo sentido de la ilustración (...) De modo sugestivo y ambivalente, la revista se subtitula ‘Historietas para sobrevivientes’, y algo de eso ocurre, en realidad».[vii]
Podemos mencionar, entre lo mejor que publicóFierro, “La batalla de las Malvinas”, con guion de Barreiro y dibujos de Macagno, Pedrazzini y Pérez; “Evaristo”, de Sampayo y Solano López; “Sudor Sudaca” y “Europa en Llamas”, de Sampayo y Muñoz; “Ficcionario”, de Altuna; “War III”, de Barreiro y Juan Giménez; “Metrocarguero”, con guion de Enrique Breccia y dibujos de Mandrafina; “El cazador del tiempo” y “El Sueñero”, íntegramente de Enrique Breccia; “Museo” de Sasturain y Patricia Breccia; “Sperman”, de Fontanarrosa y la revolucionaria “Perramus”, de Sasturain y Alberto Breccia, en la que aparece como personaje Jorge Luis Borges, que llega incluso a ganar el Premio Nobel de Literatura, que nunca ganó en la vida real.

Los '70; Creaciones y Creadores.


  1. el debut de un excelente dibujante de la nueva generación: Cristóbal Reinoso, “Crist”, que en 1971 nos da a conocer su primera y gran historieta: “García y la máquina de hacer pájaros”;
  2. también en el 71 comienza a brillar en las revistas de Columba uno de los futuros grandes del cómic policial: Cacho Mandrafina, con historietas como “El Condenado”, “El Husmeante”, “Piñón Fijo” y “Peter Kampf”;
  3. en este mismo año surge un nuevo y efímero proyecto de la editorial Cielosur: la revista Top, con excelentes producciones, como un nuevo “Ernie Pike” en Vietnam (Oesterheld y Rubén Sosa) o “Marc” (Osvaldo Lamborguini con Gustavo Trigo);
  4. en 1972 Alberto Breccia y su hijo Enrique comienzan a trabajar en forma independiente, no por encargo, produciendo primero e intentando vender el producto después. Hasta ese momento, las editoriales pagaban la entrega del trabajo de los historietistas, una única vez, y después eran dueños de reeditarla las veces que querían o venderla al exterior sin que sus creadores recibieran un peso. Los Breccia imponen una nueva forma de trabajo que muchos comienzan a imitar, con lo que empezarán a colocar sus historietas, a veces, simultáneamente en Argentina y Europa, y a convertirse en sus propios empresarios;
  5. siempre en 1972, en el diario Noticias empieza a aparecer una nueva historieta de ciencia ficción de Héctor Oesterheld: “La guerra de los Antares”, en el tono polémico de “El Eternauta”, con dibujos excelentes de Gustavo Trigo, que quedará inconclusa;
  6. en 1973 comienza a publicar sus trabajos, en el suplemento de humor de Siete Días, Sendra, uno de los grandes humoristas gráficos de los años noventa, creador de “Yo, Matías”, considerado por muchos como el sucesor de Mafalda;
  7. el mismo año, en el diario Clarín aparecen dos nuevas tiras: El Mago Fafá, de Brócoli, y Bartolo, de Carlos Loiseau, “Caloi”, donde aparece por primera vez, como personaje secundario, un pajarito sin alas (representante del argentino medio, ése que quiere levantar vuelo, pero no puede, o no lo dejan, porque perdió, o le cortaron, o quizás nunca tuvo, las alas): Clemente, que poco a poco va tomando una relevancia tal que la tira pasará a llamarse Clemente y Bartolo y finalmente Clemente, cuando Bartolo desaparece definitivamente en 1982;
  8. también en el año 1973 El Cabo Savino consigue su propia revista, editada por Columba, que durará hasta 1975;
  9. este año culmina con la consagración definitiva de Alberto Breccia en Europa, cuando recibe en Lucca el máximo galardón del congreso: el “Yellow Kid”;
  10. el año 1974 marcará varios momentos importantes. En Argentina, finalmente, el gobierno clausura Satiricón[iv];
  11. en Europa comienza a destacarse uno de los actualmente considerado mejores dibujantes de la historieta mundial: José Muñoz, que había comenzado ayudando a Solano López con los dibujos de “El Eternauta” y había abandonado definitivamente la Argentina en 1972. Allá forma dupla con otro argentino genial, que también está exiliado y que debuta como guionista con él: Carlos Sampayo. Con él conforma uno de los equipos de autores de cómics más importantes del mundo, creadores en 1974 de su máximo éxito: “Alack Sinner”, un detective privado que se cuestiona constantemente su profesión, discute con los demás personajes, se separa de su mujer, es alcohólico... Sinner es el típico antihéroe de los setenta y los ochenta, y también el típico exponente de los fracasos argentinos de estas décadas, creado por argentinos que se fueron para siempre de la Argentina, donde se conocerá mucho más tarde. “Alack Sinner” comienza a publicarse a principios de 1975 en Italia; en Argentina se publica primero en Superhum® (1980), en forma parcial, y después en forma completa en Fierro,en 1984.
  12. y a fin de año reaparece Satiricón, pero ya no es la misma. La “bajada de tono”, que evidentemente fue la condición para su vuelta, es notable.
  13. En marzo de 1976 se produce el golpe militar que derroca a Isabel Perón y da origen al largo “Proceso de reconstrucción nacional”. Las voces del cómic que todavía “gritaban” comienzan (como todas las voces) a callarse y, entre los silencios de los sepulcros, se producen algunos acontecimientos importantes en la historieta nacional:
  14. en diciembre de 1976, Oesterheld y Solano López comienzan a publicar en Skorpio “El Eternauta II”, mucho más politizado que el anterior, sin mensajes subliminales, sino directos, hasta el punto de transformarse casi en un panfleto;
  15. en la ya famosa última página de Clarín aparecen “Diógenes y el linyera”, con guion de Jorge Guinzburg y Carlos Abrevaya y dibujos de Tabaré;
  16. en 1978, Carlos Trillo recibe en Italia el Yellow Kid como mejor guionista del mundo de ese año;
  17. y después de tantos años de creación y originalidad dejan de escribirse historias de Patoruzú, Patoruzito e Isidoro y comienzan a publicarse en sus revistas reimpresiones de “las mejores aventuras”, cosa que continúa hasta la actualidad.
  18. Después de bastante tiempo sin “voces”, en medio del silencio que ya nombramos se produce un acontecimiento fundamental: en 1978, en ediciones La Urraca, Andrés Cascioli funda la revista Humor que, entre censuras y amenazas, se irá perfilando como una publicación de abierta oposición a la dictadura militar. En ella se destacan Fontanarrosa, Tabaré, Nine, Fortín, Grondona White y nuevos valores.
  19. Otro año decisivo en este terreno que va ganando la historieta, es 1978, en el que Canal 11 de la Ciudad de Buenos Aires pone en el aire el programa “Las aventuras del Loco Chávez”, con actores argentinos (Carlos Rotundo como el Loco y Adriana Salgueiro como Pampita). Más allá de sus logros, que no fueron muchos, cabe destacar que dura sólo cinco programas: el COMFER (intervenido por militares) lo levantó porque el protagonista «es un mal argentino, que no le hace caso a su jefe, y al que le gustan las mujeres», cosa que, además de ridícula, está totalmente desvinculada con el éxito y permanencia del personaje en la tira de Clarín. En este mismo año, con motivo del Mundial de Fútbol, comienzan a aparecer en televisión los cortos con marionetas de Clemente, de éxito inmediato, pues los produce Caloi y los muñecos tienen la voz y la esencia que espera la gente, por lo que Clemente se transforma en el “verdadero” símbolo popular del mundial, destronando al “gauchito”, símbolo oficial, al que incluso derrota en un duelo en su propia tira del diario.
  20. Aunque ya mencionado este hecho en el artículo sobre Quino referido, es importante volver a destacar aquí que 1973 es un año decisivo para Mafalda: el 25 de julio se despide formalmente de las tiras y no volverá “nunca más”, por decisión irrevocable de su propio autor. De todas partes del mundo llegan reclamos para Quino, para que vuelva a recrear a Mafalda; pero él no lo hará, exceptuando algunos dibujos sueltos. El abandono coincide con la aparición de los primeros dibujos animados por televisión, con los que Quino no está muy conforme, pero no puede intervenir porque había cedido los derechos. En realidad, estos dibujos animados no son bien recibidos por el público argentino. Por un lado, debido a la indignación de la gente por la “desaparición” de Mafalda de las tiras, y por el otro, por el hecho de haber “soñado” durante años una voz y un movimiento para los personajes que los dibujos animados no pudieron satisfacer. Sin embargo, en 1974 empiezan a ser difundidos en Italia, siempre ávida de estos bambini terribili per adulti masochisti, y en varios países latinoamericanos. También en 1974 se edita en España (en Argentina no) el libro Diez años con Mafalda. En 1975, Quino, que está haciendo un largo viaje por Europa, es considerado la figura principal del Salón Internacional del Cómic de Lucca y también es invitado especialmente a la Feria del Libro de Frankfurt
  21. Como cierre de una década dolorosa, en 1979 Oski regresa después de muchos años a la Argentina, y muere a fin de año. Mientras tanto, la esposa y los amigos de Oesterheld ya tienen la certeza de que no volverán a saber de él, y que ha desaparecido, al igual que sus cuatro hijas, militantes de la izquierda montonera. Como homenaje, y sin mencionar para nada el hecho de su desaparición, en el nº 48 de la revista Tit-Bits (septiembre de 1979) Guillermo Saccomanno y Carlos Trillo publican una nota que le hicieron a Oesterheld a comienzos de los setenta para la revista española Bang!, titulada “Héctor Germán Oesterheld: una aventura interior”.

LA DÉCADA DE 1970


Los inicios de la década de los setenta se caracterizan por un profundo “resurgimiento” de la historieta, sobre todo a nivel editorial. A las revistas de Editorial Columba, que habían sobrevivido de la década anterior, se suma en 1974 Skorpio, dirigida por Alfredo Scutti, de la editorial Record, que también publicará poco después revistas como Corto MaltésPif-Paf y Tit-Bits, con las que se propone reinstaurar la vieja línea de las desaparecidas Hora Cero y Frontera, con viejos y nuevos aires..
www.tebeosfera.comUn hecho para resaltar es que en diciembre de 1975, a partir del nº 15 de Skorpio, Carlos Trillo y Guillermo Saccomanno crean la sección “El Club de la Historieta”, espacio de crítica y creación donde publican ensayos, comentarios y otras apreciaciones, a lo que suman los mismos autores otra sección en Tit-Bits, publicada en forma de capítulos -y a la que más tarde recopilaron en un libro-, titulada Historia de la historieta argentina. Muy importante también es el relanzamiento, por parte de la misma editorial, entre octubre y diciembre de 1976, de las 350 entregas de El Eternauta en once fascículos.
Otro de los grandes esfuerzos de la década viene de la siempre atenta ciudad de Rosario, donde entre 1977 y 1979 se publican los únicos tres números de la revista Tinta, dirigida por Sergio Kern, mezcla de fanzine y publicación comercial en la que se lucen excelentes artistas rosarinos, encabezados por Roberto Fontanarrosa. Cabe rescatar de esta producción una historieta del director de la revista, titulada “Marquimán”, que relata las aventuras de un superhéroe nacido en el Paraná, hijo de una surubí y amigo de pobres, marginados y malvivientes, «...un lujo de poesía, transparencia y captación de tipos y ambientes cotidianos que tendrá escasos equivalentes en su campo»[iii], y que muestra un camino a seguir en la creación de superhéroes nacionales, totalmente diferentes de los modelos de siempre originarios de los Estados Unidos.
El tercer nuevo proyecto editorial, también de corta duración pero de vital importancia para nuestra historieta, lo propone Ediciones La Urraca con la publicación de los cuatro únicos números, entre septiembre y diciembre de 1979, de la revista El Péndulo, dirigida por Marcial Souto.Es de hacer notar que en estas publicaciones hace sus primeras armas como guionista el ya consagrado como historiador del medio Carlos Trillo, que se perfila como lo que será, uno de los mejores escritores de historietas de los últimos tiempos, y que había debutado en 1974 con el maestro Alberto Breccia en los nueve geniales capítulos de “Un tal Daneri”, un detective del barrio de Mataderos. Pero la consagración definitiva para Trillo llega en 1975, junto al dibujante Horacio Altuna, desde la última página del diario Clarín, donde comienzan a publicar una tira realista que será “el” éxito por más de diez años: “El Loco Chávez” quien, junto con su novia Pampita (que se convierte en uno de los símbolos sexuales de la década), pasará a formar parte del folklore nacional.Como una consecuencia lógica de la repercusión experimentada por el medio en los círculos intelectuales tras la Bienal Di Tella, en 1970, una editorial “seria”, Paidós, publica el libro de Oscar Masotta La historieta en el mundo moderno, el primero en la Argentina sobre este tema. También el Centro Editor de América Latina, en su colección Capítulo. Historia de la Literatura Mundial, incluye en 1971 un tomo especial cuyo tema son las “Literaturas Marginales”, y uno de sus capítulos, escrito por Jorge Rivera y Eduardo Romano, está dedicado a la historieta y la fotonovela. Esta es la primera vez que una historia de la literatura editada en castellano incluye a la historieta, y la segunda en el mundo. 
Dentro de esta misma línea, en 1973 y por primera vez, la historieta entra en una cátedra universitaria: la de Literatura Argentina de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

martes, 11 de diciembre de 2012

La historieta en los 60'

Además de la aparición de Mafalda, que es innegablemente el acontecimiento crucial de los años sesenta en la historieta argentina y, me atrevería a decir, uno de los capitales a nivel mundial, otros hechos importantes de la década que pueden destacarse son:
la aparición, en un comercial de lanas San Andrés, en 1962, de dos personajes fundamentales para los chicos, desde ese momento hasta hoy: Anteojito y Antifaz, que tendrán poco después cada uno su propia revista y revolucionarán, de la mano de su creador, Manuel García Ferré, la historieta infantil, el dibujo animado, los programas televisivos para chicos y los métodos educativos de la Argentina;

  • la vuelta definitiva a Italia, en 1962, de Hugo Pratt, que creará poco después, en 1967, el personaje que lo hizo inmortal: Corto Maltés;
  • el intento fallido, en 1964, por parte de la Editorial Dayca, de probar con el género de superhéroes creados íntegramente en la Argentina: Futureman yBird-Man, que tuvieron un fracaso total, a pesar de que los guiones del segundo estaban a cargo de Oesterherld;
  • la publicación en Paris-Match (Francia) de los chistes sin palabras del humorista argentino Mordillo, en 1966;
  • la aparición, en este mismo año, de la primera “imitación” de Mafalda: la tiraPerro Mundo, de José Miguel Heredia, protagonizada por una sociedad canina que reflexiona sobre los problemas de actualidad en el estilo de Mafalda y sus amigos;
  • la aparición, primero en televisión (Canal 13) y después en la revista Antifazdel que será el “clásico” del dibujo animado argentino: Hijitus, del maestro Manuel García Ferré;
  • también en 1966 comienza a publicar en Argentina uno de los más prolíficos guionistas de historieta del mundo, Robin Wood, nacido en Paraguay pero formado en Argentina y autor, entre otros, de grandes éxitos como Nippur de Lagash, Helena, Mi novia y yo (con los excelentes dibujos de Carlos Vogt), etc;
  • en 1967, desde Buenos Aires, José Luis Salinas dibuja para el mundo los últimos centenares de tiras del ya mítico Cisco Kid, que la agencia King Features interrumpirá al año siguiente, después de casi dos décadas de éxito;
  • el estreno, en 1968, de la revista propia de Isidoro Cañones, el padrino de Patoruzú, Locuras de Isidoro, donde reaparecerán los personajes secundarios típicos de la vida del playboy que ya había creado Dante Quinterno (su tío, el Coronel Urbano Cañones, su mayordomo Manuel) y un nuevo personaje que se volverá tan famoso como el protagonista: su amiga y compañera de juergas, Cachorra.
  • la aparición, en ese mismo año, de los primeros trabajos en Boom, una revista de su Rosario natal, de otro de los grandes futuros genios: Roberto Fontanarrosa;
  • y, fundamentalmente, la celebración de la Primera Bienal Mundial de la Historietaen el Instituto Di Tella de Buenos Aires.
En cuanto a lo político, el gobierno militar comienza a hacer sentir su censura en la historieta y en el humor gráfico. En 1966 clausura la famosa revista Tía Vicenta, porque hace chistes con los bigotes de Onganía (el Presidente de facto de la Nación) y, algo mucho menos cómico, comienza a desconfiar de los guiones “fantasiosos” de Oesterheld y a recibir el mensaje subliminal (y no tan subliminal) que el guionista desarrolla en sus escritos.
En 1969, para la revista Gente, Oesterheld “aggiorna” el guion de El Eternauta, que esta vez dibuja Alberto Breccia, y que no llega nunca a terminar de publicarse, porque los ataques a la política son mucho menos sutiles y mucho más directos que en su versión original. Por ejemplo, a la noticia de la radio que anunciaba la invasión extraterrestre a América del Sur se le da un contenido mucho más testimonial: «...traición inconcebible de las grandes potencias. Sudamérica entregada al invasor...» Desde los comienzos de estos convulsionados ‘60, la historieta argentina empieza a asumir el rol que, hasta el momento, había sido privativo de la literatura: ser testigo de su tiempo.

Mafalda

Mafalda es una nena terrible, simpática y atrevida, que vive en la Argentina de mediados de los 60 y principios de los 70. Es nacida de una típica familia de Buenos Aires (porteña) de clase media. Esta niña, como todas, tiene una familia y unos amigos que forman su pandilla. Va a la escuela y, en verano, cuando le salen las cuentas a su papá, va de vacaciones. Pero Mafalda no es una niña como otra cualquiera. Humilde y comprometida con las etnias, le preocupa el mundo y no entiende como los adultos pueden llevarlo tan mal. Es famosa en el mundo entero por la gracia de sus preguntas, la inocencia de su mundo y la altura de sus ideales. Luchadora social incansable, emite manifiestos políticos desde su sillita con una inocente falta de inocencia. Puede decirse que es una revolucionaria más allá del lápiz y el papel. A través de Mafalda y su entorno, su autor, Quino (Joaquín Salvador Lavado), reflexiona sobre la situación del mundo y las personas que en él vivimos.


En el caso de Mafalda, la partera no dijo macho: el flamante personaje que con los años se transformaría en un estandarte de lucha por la igualdad social (en tiempos en que la liberación femenina aún estaba en pañales), llevaba sus polleras bien puestas. Quino dice hoy día: "-¿Por qué mujer? No lo sé. Al principio uno no se detiene a pensar en esas cosas.-". El dibujante tampoco se había puesto a pensar, tres décadas atrás, que las ideas de esta niña tan ingeniosa como irreverente, tan reflexiva como contestataria, iban a recorrer el mundo. Mucho menos que aunque la URSS haya desaparecido, lo mismo que Los Beatles y la guerra de Vietnam, el mensaje de Mafalda seguiría manteniendo la misma dosis de genialidad y, sobre todo, de actualidad.






Mafalda retrató y opinó sobre eventos tales como la guerra de Vietnam, la carrera espacial, el movimiento tercermundista, el asesinato de Kennedy, los derechos humanos, el sexo, la represión, el psicoanálisis, el feminismo y la religión, entre otros muchos. Según opinan los expertos, con Mafalda, el género de la historieta pasó de lo social a lo psicológico. Con una exacta dosis de simpleza y profundidad, Mafalda se convirtió en el personaje de historieta que más significa hoy para los argentinos.

“Las transformaciones económicas, sociales y territoriales desde la conformación del Estado argentino hasta la actualidad: la diversidad en las representaciones culturales”


Propuesta de Trabajo:

La siguiente secuencia despliega un abanico de herramientas conceptuales con actividades destinadas al aula, que contribuyen a la actualización disciplinar y didáctica, promoviendo en los alumnos el pensamiento crítico y la complejización de su conocimiento sobre nuestro país, su sociedad y diversidad cultural.
Los datos obtenidos luego de la investigación estimulan la comprensión de las diversas manifestaciones culturales que identifican a los grupos sociales que han colaborado en la construcción de la Argentina actual. Asimismo, podrán establecerse vínculos entre los distintos perfiles socio-culturales y los cambios económicos a través de la historia de nuestro país.


A partir de ésta, se desarrollarán en esta página todos los conceptos solicitados.